EL
TRIANGULO DE LAS BERMUDAS
¿MITO
O REALIDAD?
por Carlos
Rafael Sánchez Almenares
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"La verdad
se sitúa muchas veces mas allá de los límites de lo
" posible"--Jean Prachan (Escritor)

Tomado del libro en preparación
"OVNIS
POR SIEMPRE", del Propio autor. Uno de los
misterios más polémicos
del siglo pasado (XX), y aún sin resolver, es el referente al famoso
"TRIANGULO DE LAS BERMUDAS",
donde por "arte de magia" han desaparecido barcos y
aviones con sus tripulaciones
y pasajeros, misiles y cohetes.
La expresión "Triángulo
de las Bermudas" es una de esas fórmulas que emplean algunos
periodistas para llamar
la atención del público lector. El inventor de esa expresión
es el
famoso y mundialmente conocido
escritor e investigador, Vincent H. Gaddis.
Otro científico, Ivan
T. Sanderson, quien fundara la "Sociedad para la investigación
de lo
inexplicado", al término
de largas y minuciosas investigaciones se dio cuenta, por una parte,
de que el término
"Triángulo" no convenía en absoluto para designar una zona
del Atlántico
Norte en la que se habían
señalado tantas desapariciones y, por otra parte, de que existían
otras once regiones similares
en la superficie del globo, situadas todas ellas a la misma
distancia unas de otras.
Estas zonas han recibido
varios nombres, entre los que se destacan: el "Abismo de los
Barcos Olvidados", el "Cementerio
del Mar", el "Triángulo de la Muerte", el "Mar de las
Desdichas", los "Limbos
de la Desaparición", etc. Del misterioso fenómeno se tienen
referencias desde la época
de Cristóbal Colón, época en que ya los marinos desconfiaban
de la enigmática
zona y temblaban ante la sola idea de atravesarla.
En áreas aledañas
a Cuba, como en otras, también han tenido lugar desapariciones extrañas,
casos hasta hoy inexplicables,
ejemplo de ello tenemos el barco Wild Cat que en octubre de
1824 navegaba desde Cuba
hacia la Isla Thompson.
En el diario Times
de Londres, del 6 de noviembre de 1840, en la página 6, apareció
una
inquietante información,
bajo el título: "Navío abandonado". Se trataba del velero
francés
Rosalie que había
zarpado de Hamburgo con destino a La Habana, y al que se encontró
totalmente abandonado, pero
en buen estado, a la altura de Nassau, en Las Bahamas,
el 27 de agosto de 1840.
La mayor parte de las velas
estaban izadas -decía el artículo del Times-. El barco
no parecía
tener ninguna avería.
Su carga, compuesta de vinos, frutos, sedas, etc., era de gran valor.
Se hallaba en perfectas
condiciones; los papeles del capitán, en seguridad y en el lugar
debido.
Los sondeos señalaron
tres pies de agua en la cala, pero ninguna vía. No había
ni una sola
criatura viviente a bordo,
a excepción de un gato, algunas aves de corral y varios canarios,
medio muertos de hambre.
Las cabinas de los oficiales y los pasajeros estaban elegantemente
amuebladas y con todas las
señales de que acababan en ese momento de abandonarla."
También se ha tratado
de establecer una relación con el Rossini, otro barco que dejó
Hamburgo
en dirección a La
Habana poco más o menos al mismo tiempo y que encalló en
Los Muares
(canal de Las Bahamas) el
3 de agosto de 1840. Otro barco que corrió similar suerte fue
El Rubicon, buque cubano,
que apareció totalmente abandonado, con la excepción de un
perro hambriento, el 22
de octubre de 1944, frente a la Florida. No encontraron señales
de
piratería o desorden.
El Raifuku Maru, fue un mercante
japonés desaparecido entre Las Bahamas y Cuba, y del que
se dice que momentos antes
de iniciarse la búsqueda se oyó un mensaje por radio muy
raro:
Corremos peligro de muerte
como una draga... Vengan pronto... No podemos escapar...
No indicaron cuál
era el peligro. Si se hubiese tratado de una tromba marina o una tormenta
repentina el operador lo
habría explicado. De ser un ataque o agresión, igual.
Una embarcación no
se hunde en segundos. Hubiese tenido tiempo de decirlo. Jamás se
supo
qué le impidió
expresar cuáles eran las causas reales. ¿Quizás algo
desconocido o inexplicable
para él?. Un caso
no menos importante de desapariciones, es al que hace alusión Iord
Mcmillan,
quien presidiera el tribunal
que se formó para analizar la desaparición de 5 bombarderos-
torpederos Grumman TBM-3
Aveager, ocurrida en 1945, y que al hacer las conclusiones
del caso dijo:
"No parece haber fundamentos
para suponer que el Star Tiger hubiese caído al mar
a causa
de un fallo mecánico
o de la radio, falta de combustible, perturbaciones meteorológicas,
errores de altimetría
o incapacidad para seguir su curso".
En la década del 70
un Boeing 727 desapareció de las pantallas del radar por espacio
de diez
minutos, después
del aterrizaje todos los tripulantes y pasajeros comprobaron atónitos,
al observar sus relojes,
que tenían una diferencia exactamente de diez minutos en relación
con la hora oficial. ¿Qué
fue lo que pasó? Nadie, ni especialistas ni científicos consultados
pudieron dar una explicación
convincente. También un Tupolev 144, de la línea Moscú-Praga
-La Habana, desapareció
en la misteriosa zona.
En el capítulo IV
del libro Sans Trace, de Charles Berlitz, éste cita el caso de un
torpedero
lanza misiles americano,
el US DLG27, cuya tripulación asistió a un curioso espectáculo
hacia
finales del mes de octubre
de 1969. Fue Robert P. Reilly, suboficial de tercera clase a bordo
del navío, quien
contó el incidente a Berlitz.
El US DLG27 venía
de Guantánamo y navegaba al norte de Cuba, en pleno "Triángulo
de Las
Bermudas". A las 23:45,
Robert P. Reilly supo que uno de los hombres de guardia había visto
"algo" y se había
desmayado con la impresión. Alguien preguntó: ""¿No
se advierte nada en
el radar? Hay algo extraño
allá, a lo lejos".
El algo en cuestión
era un fenómeno que se desarrollaba a unos veinte kilómetros
en el
horizonte y cuyo tamaño
parecía aumentar por momentos. "parecía una explosión
atómica
-sigue contando Robert P.
Reilly-, pero el resplandor continuaba allí y no dejaba de crecer.
Si el fenómeno hubiera
sido de origen nuclear, nuestro radar lo hubiera registrado, puesto
que tenía un alcance
de más de trecientas millas".
Un centenar de testigos asistieron
al asombroso fenómeno. Naturalmente, lo primero en que se
piensa es en la Luna. Sucede
a veces que ésta, en ciertas condiciones ópticas perfectamente
conocidas, adquiere un tamaño
y un aspecto no habituales. Pero aquella noche, la verdadera
Luna estaba en el cielo...,
en su lugar. Entonces, ¿qué era aquello? Tal vez la respuesta
se
esconda en el fondo del
océano...
"Quien acepte tomarse el
trabajo de investigar -Dice Jean Prachan, en su libro "El Triángulo
de las Bermudas, base
secreta de los Ovnis"- en la costa atlántica de Estados Unidos,
en la Florida, en Cuba,
en las Bahamas, e incluso en las Bermudas, puede ponerse en contacto,
al azar de las conversaciones
entabladas en los bares, de encuentros y recomendaciones,
con marinos, aviadores,
guardacostas y aun simples paseantes o turistas que tienen algo
que contar sobre lo que
pasa en esta región", concluye así su comentario Jean Prachan.
Las explicaciones que se
le da al fenómeno con frecuencia son las siguientes:
Ciclones, tornados, tempestades
o similares; pilotos o capitanes inexpertos; suicidios,
locura colectiva, ataques
de tiburones, etc. Actos de piratería; falta de gasolina, averías
técnicas o mecánicas
y colisiones. Asimismo tienen lugar otros fenómenos inquietantes:
zona de silencio de la radio,
aguas blancas, perturbación de instrumentos y compases,
baches de aire inexplicables,
aparatos sacudidos, anomalías ópticas, resplandores
azulados o verdosos, destrucción
de los circuitos eléctricos, humaredas que salen del
agua y hasta interferencias
en los satélites meteorológicos.
El oceanógrafo Vladimir
Azhazha, plantea la teoría que se añade a las ya mencionadas:
"el origen de las desapariciones
se halla en hondas infrasónicas de una potencia extraordinaria,
provocada por tempestades".
Tratando de encontrar una explicación al fenómeno, se ha
hablado,
incluso, de los universos
paralelos, las influencias de una especie de "segunda gravedad", o bien
las contracciones espacio-tiempo.
Y también, naturalmente, se pensó en los extraterrestres,
basándose en los
numerosos testimonios de observación de OVNIS en esta zona.
Triángulo vs. Atlántida
Paul Schliemann era nieto
de Henri Schliemann, el arqueólogo alemán que descubrió
Troya
basándose en los
poemas de Homero.
Paul, después de la
muerte de su abuelo, rompió el sello de un sobre que éste
le había dejado a
la persona que jurara investigar
y llegar hasta el final del descubrimiento de la Atlántida y donde
decía: "He llegado
a la conclusión de que la Atlántida no fue solamente un gran
territorio entre
América y las costas
occidentales de África y Europa, sino que fue así mismo la
cuna de toda
nuestra civilización".
El abuelo de Paul había llegado así a otra conclusión:
"necesariamente,
y conforme a la leyenda,
existió en otros tiempos un gran continente, que establecía
un lazo
entre los que llamamos el
Viejo y el Nuevo Mundo. Ese continente no era otro que la Atlántida,
de la que partieron colonos
tanto con destino a Egipto como en dirección a América Central".
Algunos científicos
e investigadores plantean que algunos descubrimientos arqueológicos
en
el fondo del Atlántico,
pertenecieron a la obra de una civilización llamada "Atlantes" y
que por
consiguiente, está
estrechamente ligada a esos fenómenos inexplicables del ya mundialmente
conocido "Triángulo
de Las Bermudas".
Son muchas las historias
e hipótesis que hay referentes a los fenómenos que tienen
lugar en el
Triángulo de Las
Bermudas, quizás la respuesta la tengamos algún día,
quizás... nunca.
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